jueves 1 de octubre de 2009

Octubre.

Va a cumplir años una buena amiga mía.

No se que regalarle, nunca he sido buena para dar regalos de cumpleaños, no se por que, se me cierra el mundo por querer darles algo que les arranque esa sonrisa.

He estado pensando en que regalarle desde hace un buen, y no encuentro que darle.

Una gran botella de whisky, una cena, un perfume, un diario, incluso pensé en sacar de su blog todos los textos/poemas que tiene ahi, y mandar hacer un libro con todos ellos, pero eso implica un desembolso que no puedo hacer por ahora. Lástima.

No se que le vaya a regalar, igual y se que de todos modos lo agradece de corazón, pero lo que si se, es que ese día iré a ver a mi amiga, a la testigo de muchas lágrimas, la autora de muchas otras del otro lado de la acera, a la persona que comparte mi gusto por las letras, a la persona a la que le he encontrado mas de mil similitudes, a esa persona con la que quiero ir a tomar un café y decirle "Hola, ¿Como estás? Cuentame de tu vida amiga mía.

Alejandra... ¡¡Feliz Cumpleaños!!



Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

viernes 18 de septiembre de 2009

La Zarigüeya

¿Han visto como lloran las Zarigüeyas?
¿No?
Pues la verdad es que yo tampoco, por que esta zarigüeya está detrás de cristal líquido y no lo puedo ver, pero son tan dulcemente tristes sus lágrimas, que logran mezclarse con el cristal y llegan a mis manos.

¿Por qué llora una zarigüeya?
Por desamor, por coraje, por miedo, por no ser o tener lo que quisiera para darle a las mariposas que vuelan libres por el cielo.
Y yo, que soy un vieja loba, le miro con ternura y trato de aconsejarlo, pero no se si lo que le digo sea bueno, y tengo miedo de guiarlo mal.

Y de pronto, no se como, esa zarigüeya se convierte en mi confesionario, y me hace mezclar mi barra espaciadora con agua salada.
Y se que me entiende, no se como, pero lo logra.
Lo que solo contados han logrado hacer, el lo hace con total normalidad.
Y eso me reconforta, siempre hace falta alguien con quien platicar.

No tendré jamás a la zarigüeya en mi colección, digamos que lo quiero demasiado para eso. Yo aun lloro por un lobo traidor que logró destrozarme el corazón, pero siempre es un placer toparme a la zarigüeya en el bosque y hablar, hablar, hablar.










Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

miércoles 12 de agosto de 2009

Luz De Luna.

Sentada en la Luna, como todas las noches, te observo. Eres tan bello, que aun no puedo creer que exista alguien como tu.

¿Estaré soñando?

Tal vez solo el polvo estelar me hace imaginarte de una manera tan real.

¿Será posible que existan seres como tu?

Jugueteas por el bosque, corres, saltas, ríes, eres tan libre que a veces pienso que un solo día de encierro puede llegar a matarte.

Aun así te miro con la curiosidad con la que un niño mira a una mariposa, y espero ese momento de paz que a veces tienes por las noches, para que me platiques de ti, de cómo estás, de cómo te sientes, si acaso tu amigo el chacal vino a visitarte o si la torpe mangosta logró robarte ese beso que tanto decía querer darte.

Sea lo que sea que decidas platicarme, lo escucharé con muchísima atención, atención digna de un alumno a su maestro.

Ahora que recuerdo, nunca haz usado velos para hablar, eres tan transparente que a veces caes en lo grosero.

Estamos tan lejos, somos tan distantes en uno del otro, que no hace falta decir lo ridículos que son mis intentos por seguirte los pasos, nunca lograré alcanzarte.

Aun así te propongo algo.
Ven, asómate al lago, mi reflejo está ahí, al igual que el tuyo, al lado mío. ¿Los ves?
Cuando estés triste ven al lago y estaré a tu lado.







Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

martes 4 de agosto de 2009

Valley Paradise (Parte 1)

¿Por qué cuando realmente quieres algo, con todas tus fuerzas, la vida se niega a dártelo, y cuando te resignas a que eso no era para ti, cuando ya no puede ser, la vida te lo pone enfrente para que lo tomes?

Esa es la pregunta que Miguel se hacia desde hace tiempo, todas las mañanas, mientras se preparaba para ir a la escuela. Y hoy no fue la excepción. Pero en esta ocasión era mas tarde que de costumbre, sus alumnos lo esperaban, y no podía perder mucho tiempo haciéndose esa misma pregunta, pregunta que nadie había podido contestar, hasta ese día.

Camino a la escuela, sus recuerdos lo seguían, cual perro fiel a su amo, recuerdos que le gustaría no tener más, recuerdos de una primavera atrás.

La campana de la escuela se escuchaba a lo lejos, y Miguel tuvo que apresurar sus pasos, cuidando no manchar sus zapatos, recién lustrados, con algún charco que pudiera haber quedado de la tormenta de la noche anterior.

- Buenos días clase.
- Buenos días maestro Díaz.
- Abran el libro de Español en la pagina 68.
- ¿Juanito?
- ¿Si Maestro?
- Quiero que conjugues un verbo, cualquiera, en todas sus personas.
- ¿En que tiempo?
- El que quieras.
- Yo amo, Tú amas, El ama, Nosotros amamos, Ustedes aman, Ellos aman, Vosotros amáis.
- Muy bien Juan, siéntate.

Mientras Juanito se sentaba, se escucho que alguien llamaba a la puerta.

- Maestro, tiene llamada en la dirección.

Esas palabras, desde que Sofía callo en cama, lo ponían muy nervioso.

- Gracias, ahora voy.

Con cara de preocupación y de cansancio se dirigió a la clase.

- Chicos, mientras atiendo la llamada, quiero que hagan el ejercicio de la lección 50, cualquier duda, la revisamos cuando vuelva.

Una vez que Miguel abandono el salón, los alumnos comenzaron a murmurar entre ellos.

- Juan ¿Tu sabes que le pasa al profe?
- ¡No!
- Yo he escuchado que su novia tiene días que ya no puede ni caminar.

Interrumpe Marisol, una niña bastante metiche, y algo odiosa.

- ¿Y tu como sabes Marisol?, pregunta Juanito, además, ¿a ti quien te habló?
- Pues no me hagan caso si no quieren, pero no se les olvide que mi Tía es enfermera.
- ¿Y eso que?
- Pues que ella atiende a la señorita Sofía, al novia del profesor, y la vez pasada escuche que le decía a mi mamá que no creen que se salve.

Camino a la dirección, Miguel recordaba el día que conoció a Sofía, era una chica bastante tímida, pero linda, además es de muy buena familia, su padre es muy respetado, ya que en su fabrica de textiles da empleo a gran parte del pueblo, era la candidata perfecta para un chico cuyos padres le buscaban un gran futuro.

- ¿Bueno?
- Miguel, soy yo, Alfredo
- Alfredo, ya te he dicho que no me busques aquí.
- Ya lo se Miguel, pero cada que hablo a tu casa buscándote, contesta tu mamá, y
- Si le digo que soy yo, me cuelga.
- Miguel, disculpa que te moleste, se que estás en clases, pero tenía que hablar contigo, las cosas se están poniendo difíciles aquí, tu papá me está vigilando, creo que sospecha algo.
- ¿Por qué, que te dijo?
- El otro día, cuando estaba descargando uno de los camiones, se acercó y me pregunto por ella, me dijo que tuviera mucho cuidado, que te vas a casar con Sofía, y que no iba a permitir que te confundiera, que tu ya habías tomado una decisión.
- Miguel, tienes que olvidarte de ella, esto no está bien, tu papá tiene razón, te vas a casar con Sofía, y yo no puedo cubrirte de nuevo, lo lamento amigo.

Miguel colgó la llamada, e inmediatamente vinieron a su mente aquella tarde en el lago, cuando Alfredo le presentó a Elena, su hermana.










Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

viernes 31 de julio de 2009

Error.

Mujer, que pena me doy sin ti,
parece que me volví,
de pronto un loco feliz.
Mujer, apenas ayer te vi,
y ahora mirame aquí,
como un tonto enamorado.
Mujer, mi brújula se alocó,
a la luna me llevó,
y ahora ¿como me bajo?.
Mujer, estoy flotando por ti,
y quiero seguir así,
pendiente de tu silencio.

Error, subir a la luna sin tu amor
dejar allá abajo el corazón, contigo.
Error, usar de boleto sólo la ilusión
subirme fue tan facil,
bajar es mi preocupación.

Mujer, mi martes se enamoró,
el miercoles lo siguió,
y al jueves le sobran ganas.
Mujer, mi viernes quiere saber,
si el sábado puede ser,
mirarnos por la mañana.
Mujer te siento un inmenso mar,
y aunque yo, no se nadar,
quisiera correr el riesgo.
Mujer, quisiera volverte a ver,
para poder descender,
pisar nuevamente el suelo.

Error, subir a la luna sin tu amor
dejar allá abajo el corazon..., contigo.
Error, usar de boleto solo la ilusión
subirme fue tan fácil,
bajar es mi preocupación.
Bajar es mi preocupación.


Raúl Ornelas.



Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

lunes 27 de julio de 2009

Conversación

F: (Exhala) Quisiera quedarme acostada siempre, y no pararme para nada.
C: Tienes muchas razones para pararte, aun tienes muchas cosas que hacer.
F: Ya se. ¿Por qué no nos vamos lejos? ¿Te acuerdas de la casa aquella que me dijiste?
C: Claro que me acuerdo, te dije mil veces que nos fuéramos, pero también me acuerdo
que esas mismas mil veces me dijiste que no.
F: Pero ahora te digo que si. Vámonos. Vamos por mis cosas y nos
vamos.
C: Primero. Sabes que no puedo hacer eso, ahora tengo asuntos que arreglar.
Tendríamos que esperar, por lo menos, hasta el martes.
Segundo. Fénix, ¿Te estás escuchando? ¿Cómo vas a dejar todo así nada más?
Tienes muchas cosas que arreglar, escapando no te vas a poder librar de eso que está
“aquí” y “aquí”.
F: ¡Si se puede!, poniendo tierra de por medio se llega a olvidar, es cuestión de cambiar
de aires.

SILENCIO…

C: Te siento rara.
F: ¿Cómo rara?
C: No se, rara.
F: Tu eres de las pocas, o la única persona que puede presumir que me conoces bien,
sabes que lo me pasa, y sabes que no es sencillo.
C: Mmm, yo siento que es otra cosa, los problemas con tu marido son de siempre, y te
pones triste, y lloras, y gritas, hasta me has golpeado, ¿Te acuerdas?
F: Sí.
C: No es eso lo que te pasa… ¿Qué tienes?
F: Ahora no…ahorita no quiero hablar de eso ¿De acuerdo? Solo te digo que me quiero
ir lejos, y no volver a ver a nadie.
C: ¿Y tu familia? ¿Y tus amigos?
F: ¿Qué con ellos?
C: ¿Así nada mas te vas y los vas a dejar?
F: Ellos estarán bien sin mi, ay si, como si hubiéramos nacido juntos.
C: ¿Fénix?
F: Ya no me digas nada, ¿si?, mejor dame un beso.
C: ¿Te hace falta?
F: En este preciso momento, sí…
C: Ven…

SILENCIO…

F: (Suspiro) No se ni por que salió todo esto, yo solo te decía que quisiera quedarme
acostada aquí, contigo, para siempre, y ya hasta un psicoanálisis me hiciste.
C: Mi amor, todos los días la gravedad lucha con nosotros por devolvernos a cuatro
patas, y algún día lo logrará, pero hoy no va a ser ese día. Así que vamos a bañarnos,
te me vistes, te arreglas y te vas con tu amiga. Quiero que te diviertas mucho, y te
tomas una cerveza bien fría por “eso” o “ese” que te trae tan pensativa. ¿Ok?
F: Ok.







Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

martes 14 de julio de 2009

El Gato Y La Cigarra Que No Podía Volar (Cuento)

- En un lugar muy bello, al sur de un país lejano, se encontaron, un día, un gato travieso y una triste cigarra, que se encontraba detrás de una cerca. Desde entonces se hicieron amigos, y las horas platicando volaban, hasta que una mañana:


- ¿Qué se siente?

- Es como cuando tomas o comes algo caliente, sientes que todo por dentro se te llena de calor, los ojos te empiezan a picar, al principio batallas para que tus ojos se acostumbren, pero cuando lo logras, es hermoso.

- ¡¡Guau!! Han de ser hermosos los amaneceres aquí.

- Lo son. Lastima que no puedas verlo. Nunca te he preguntado, ni tu has querido platicar nada al respecto, pero tengo tiempo de conocerte y de contarte y explicarte como es la vida, los amaneceres, los atardeceres, la nubes. Dime ¿Qué te pasó?

- Esto, mi amigo, fue resultado de mi error, por confiar en el humano. Una tarde, una hermosa tarde anaranjada, mientras volaba feliz por el valle, la curiosidad me hizo acercarme al jardín de una casa y asomarme por la ventana. Es cuando lo vi. Era solo un niño y se veía tan tierno, que decidí acercarme aun mas, el me tomó en sus manos, me llevó a su habitación y me metió en una pequeña caja. Todas las mañanas salíamos a jugar en el campo y veíamos los atardeceres juntos. Era tan agradable su compañía, que olvide volar, no había necesidad de hacerlo, el me tenía en un ambiente artificial tan cómodo, que a veces parecía real. Un día, no se que cambió, pero ya no se sacaba a ver los atardeceres, ni jugábamos mas en el campo. El ambiente que me fabricó comenzó a decaer, el aire se volvió denso, pesado. Mi canto fue de reclamo hacia el, pero no escuchó.
Una mañana, harta de esperar a que recordara que estaba ahí, moví la tapa de la caja y quise volar y escapar por la ventana que había dejado abierta.
El me vio y, furioso, cerró la ventana para que no escapara.
Sin remordimiento alguno, quemó mis ojos, para que no pudiera ver por donde escapar y lastimó mis alas, para que ya no pudiera volar más.


- Pero ¿Cómo es posible que fuera capaz de hacerte tal daño? Si más de mil noches lo arrullaste con tu canto.

- El humano es egoísta y tiende a dañar lo que ama, es su naturaleza destruir a quien lo ayudó.

- Arrastrándome por el suelo, esperando a que no se escucharan los pasos de nadie en la casa, logré salir por debajo de las puertas, herida, me perdí, caminé y caminé hasta que ya no pude más, encontré un lugar calido y seco y aquí estoy desde entonces. Tiempo después escuche que alguien hablaba del otro lado de la cerca, eras tu. Tu me has ayudado mucho. Mas que mi amigo, eres mis ojos en el mundo, tu me guías, me escuchas.

- Amiga, no te había querido decir nada, no hasta saber el por que estás aquí, pero, ¿Ya intentaste volar?

- ¿Cómo podría volar, si mis alas están rotas?

- Hace mucho tiempo ya de eso, tal vez tus alas sanaron ¿Ya lo intentaste?

- ¡No!, pero aun si lo intentara, ¿como podría volar sin ver?

- ¿Y como sabes que no ves?

- ¡¿No escuchaste nada de lo que te dije?! ¡Me quemaron los ojos!

- Pero..¿Ya los abriste?

- ¡No! Pero la ultima vez que lo intente, el dolor me hizo cerrarlos de nuevo.

- ¿Hace cuanto de eso?

- No lo se, no lo recuerdo.

- Y si ya no lo has intentado ¿como sabes que aun te dolerán?, tal vez sanaste y tu misma no lo quieres aceptar.

- No seas tonto, ¿como no querría volver a ver o volar?, si era lo que mas amaba en este mundo.

- Tal vez por miedo, el volar libre te causó ese dolor tan grande y tal vez inconcientemente lo evitas para no volver a sufrir. ¡Inténtalo!, abre tus alas e intenta volar.

- La cigarra abrió sus alas, con miedo, ya que la última vez que intentó volar aun sus alas estaban rotas, y el dolor que le causo esa acción fue tal, que no le habían quedado ganas de volver a hacerlo. Comenzó poco a poco a moverlas, cada vez más y más rápido, hasta que logro levantarse del suelo.

- ¡¡¡Lo lograste!!! ¿Lo ves? Solo era cuestión de intentarlo. Ahora abre tus ojos

- ¡No quiero! ¡Me va a doler!

- Inténtalo. Despacio, ábrelos, si sientes que te duele, los cierras y no pasa nada.

- La cigarra, poco a poco, abrió los ojos. Al principio todo se veía borroso y los ojos le ardían un poco, pero después las cosas comenzaron a verse más claras, y por fin pudo ver la cara de su amigo.

- ¡Hola gato feo!
- Dijo en broma la cigarra, dirigiéndose a su amigo.

- ¿Me puedes ver?

- ¡Si!, pero de haber sabido que eras tan feo, me hubiera quedado con los ojos cerrados.
- Dijo la cigarra, soltanto una gran risa.


- El gato tomó entre su pata a la cigarra y la estrecho cariñosamente.

- Sabía que podrías ver si lo intentabas. ¿Ves que tenía razón? Ahora vuela y dime que tal.

- La cigarra alzó el vuelo y pudo, después de tanto tiempo, sentir el viento tibio de un día de primavera.



FIN.
















Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

lunes 13 de julio de 2009

Las ocho reglas para escribir un cuento, de Kurt Vonnegut

1.- Usa el tiempo de un total extraño de tal forma de que él o ella no sentirá que lo desperdició.

2.-Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella pueda relacionarse

3.-Cada personaje debe desear algo, aunque sólo sea un vaso de agua.

4.-Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: revelar al personaje o avanzar en la acción

5.-Comienza tan cerca del final como sea posible.

6.-Sé sádico. No importa cuán dulce e inocentes sean tu personajes, haz que les ocurran cosas atroces, para que el lector pueda ver de qué están hechos.

7.-Escribe para satisfacer a una sola persona. Si abres una ventana y quieres agradarle a todo el mundo, a tu cuento le dará una neumonía.

8.-Dale a tus lectores tanta información como sea posible, tan pronto como sea posible. Al diablo el suspenso. Los lectores deberían tener una comprensión tan completa de lo que está pasando, dónde y cuándo y por qué, que deberían poder terminar el cuento ellos mismos, y las polillas deberían comerse las últimas páginas.


















Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

viernes 26 de junio de 2009

Fénix.

Con la desesperación de un ser que fue libre, harto de su encierro, quiere volver…

Volver a cruzar esos cielos que lo contemplaban con envidia, envidia de su estampa, de su felicidad, de su fuerza.

Cansado de guardar silencio, un silencio impuesto, un silencio por mandato injusto.

Le cosquillean las alas, el fuego, que siempre tuvo en su interior, comienza a borbotear, saliéndole bocanadas de lumbre de la boca, boca que intentaron, tontamente, un día callar.

Años de esperar a renacer, después de una larga y cruel muerte.

Ahora las cosas son distintas.

Ahora ha recuperado sus fuerzas.

Ahora nadie lo callará. Ahora nadie cortará sus alas. Ahora su vuelo será libre.

Por que sabe que no era la primera muerte, y no será la ultima.

Levántate. Fénix. Muéstrate. Enséñales quien eres.

Recuerda que es lo que te mata, aprende, aprende.

Abre tus alas, ya es tiempo, vuela, vuela.

Fénix, bienvenido.












Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...

martes 23 de junio de 2009

Cazador.










¿Apoco no está con madre la imagen? jejeje
Y yo sigo en la vida cazando amaneceres, cazando sueños, sueños que mueren, donde nace tu boca y mi alma se pierde...